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Yeferson Cossio vs. Avianca: cinco meses de culebrón jurídico para no poder comprar un billete

Carla Moreno
6 min 54

El 21 de agosto de 2026 Avianca anunció que cerraba su acción legal contra el creador de contenido colombiano Yeferson Cossio. Cinco meses de amenazas jurídicas, comunicados de mano dura y titulares en toda la prensa latinoamericana terminaron en… un veto comercial de doce meses con una aerolínea con la que Cossio ya no volaba. La ceja arqueada, por favor.

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El origen del culebrón: una bomba fétida a 10.000 metros de altura

Todo arrancó el 11 de marzo de 2026 en el vuelo AV46 de Bogotá a Madrid. El episodio ocurrió cuando la aeronave sobrevolaba el océano Atlántico y, según Avianca, Cossio activó dentro de la cabina un «artefacto generador de olor químico», un dispositivo diseñado para liberar olores intensos conocido popularmente como bomba fétida. Vamos, el clásico «peo químico» de broma de colegio, pero en pleno vuelo transatlántico presurizado.

El incidente se presentó en un momento en que la aeronave estaba lejos de aeropuertos alternos. Y eso, en términos de seguridad aérea, no es un detalle menor. El dispositivo generó un fuerte olor dentro de la aeronave y provocó incomodidad entre algunos pasajeros y miembros de la tripulación.

La compañía decidió terminar el contrato de transporte del pasajero, lo que implica la cancelación del trayecto de regreso que tenía reservado entre Madrid y Bogotá. Cossio se quedó en Madrid sin vuelta con ellos, y Avianca anunció acciones legales. El drama, servido.

La versión de Cossio: «Se me explotó la bolsita, punto»

Según su pronunciamiento, la activación de la «stink bomb» en su equipaje de mano fue un evento estrictamente accidental. Lo dejó por escrito, lo dijo en vídeo y lo repitió las veces que hizo falta. El influencer sostuvo que la activación del artefacto había sido accidental y negó que se tratara de una broma o de una acción planeada para generar contenido en redes sociales.

El argumento es el de siempre: accidente, mala suerte, malentendido. El problema es que «se me activó solo un elemento químico prohibido en plena cabina presurizada sobre el Atlántico» es una frase que cuesta un poco digerir, aunque sea verdad.

«Se me explotó la bolsita, punto.», Yeferson Cossio, sobre el incidente en el vuelo AV46, según Pulzo.

El acuerdo que lo resuelve todo (o casi)

Cinco meses después del incidente, Avianca informó que la acción legal concluyó mediante un procedimiento de justicia restaurativa. La conciliación se formalizó ante la Cámara de Comercio de Bogotá. Y aquí viene el plot twist que merece toda la atención.

¿Cuál es la sanción real? Un veto de un año a los servicios de Avianca. Pero no desde el incidente de marzo, sino desde la fecha del propio acuerdo. Es decir:

Hito Fecha
Incidente en el vuelo AV46 11 de marzo de 2026
Avianca anuncia acciones legales 28-29 de marzo de 2026
Firma del acuerdo restaurativo 21 de agosto de 2026
Fin del veto comercial de Cossio 21 de agosto de 2027

Como principal resultado de este acuerdo, según informó la compañía aérea a través de un comunicado, Cossio aceptó abstenerse de utilizar los servicios de Avianca hasta el 21 de agosto de 2027; además, ofreció disculpas a la aerolínea y su tripulación, las cuales fueron recibidas.

El acuerdo también incluyó medidas de reparación inmaterial dirigidas a la compañía, la tripulación y los pasajeros, entre ellas disculpas formales y compromisos de no repetición. Reconocimiento, reparación, garantías. Todo muy bonito sobre el papel.

Lo que cada parte se lleva a casa

Aquí es donde el salseo se vuelve interesante de verdad, bro. Porque las dos partes salen del acuerdo con su titular puesto y su narrativa intacta.

  • Avianca exhibe imagen de mano dura, cita la seguridad aérea en cada comunicado y de paso lleva meses usando el caso para empujar el Proyecto de Ley 153 de 2025, que endurecería las sanciones contra pasajeros disruptivos. La empresa convirtió el incidente en lobbying legislativo. Elegante.
  • Cossio cierra el frente legal, evita una condena real y, literalmente, lo contó él mismo en Instagram: «que dicha haber salido de ese episodio». Ya tiene el contenido del cierre del capítulo. Gratis.
  • El pasaje del vuelo AV46 que respiró el gas encerrado sobre el Atlántico. Esos sí que no cobran nada del acuerdo, ni en titulares ni en reparación visible.

«Este acuerdo demuestra que la justicia restaurativa también produce consecuencias: hubo reconocimiento, reparación y garantías de no repetición», dijo Mauricio Pava, abogado de Avianca. Lo que no dijo es que la «consecuencia» más concreta es que Cossio no puede comprar un billete de Avianca durante doce meses, contados además desde el día en que firmaron el papel, no desde el día del incidente.

La pregunta que hay que hacer en voz alta

Que un creador de contenido con más de 12 millones de seguidores en Instagram resuelva un proceso por activar un elemento químico prohibido en plena cabina de un vuelo transatlántico mediante un veto comercial de un año… invita a una reflexión que incomoda.

¿Qué habría pasado con un pasajero sin seguidores, sin abogados y sin capacidad de generar un culebrón mediático que pone a Avianca en portada durante meses? La respuesta, siendo honestos, probablemente no incluiría justicia restaurativa ni fotos firmando papeles.

Es importante recordar que la situación provocada presuntamente por el influencer habría puesto en riesgo la integridad de los pasajeros, dado que se trataba de un vuelo extenso sin posibilidad de aterrizar de inmediato en un aeropuerto cercano. Eso es lo que estaba sobre la mesa. Y el desenlace, con toda la solemnidad del comunicado corporativo, es: no compras billetes de Avianca hasta agosto del año que viene.

En la economía del creador de contenido hasta el castigo acaba siendo un capítulo de tu historia. Lo dejo por aquí.

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Seguimos la historia

Carla Moreno
Escrito por Carla Moreno

Carla Moreno firma la crónica social de Viraland. Cuenta el salseo de famosos e influencers con criterio y sarcasmo elegante: contexto, quién es quién y su lectura afilada, siempre con respeto a las personas y cero bulos. Cotilleo con clase, del que se comenta en el grupo de amigas.

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