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El mismo vídeo, dos indignaciones: cómo X convirtió a Aruberuto Makoto en héroe antes de funarlo

Carla Moreno
6 min 77

Un clip de madrugada en las calles de Japón. Dos españoles con cámara. Una joven. Y un mecanismo viral que primero fabricó héroes y luego los destruyó, con el mismo vídeo y sin que casi nadie lo hubiera visto entero. Así arranca el culebrón de la semana en la comunidad de creadores.

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Cinco minutos de directo que lo cambiaron todo

En la noche del 20 al 21 de agosto de 2026, el streamer Alberto Alonso, conocido como Aruberuto Makoto, emitía en directo desde alguna calle de Japón junto a su cámara. Según recoge Mundo Deportivo, los dos siguieron durante más de cinco minutos a una joven japonesa que, según el propio Alonso, estaba muy afectada por el alcohol, mientras hacían comentarios de contenido sexual sobre ella en castellano, un idioma que ella no entendía.

El idioma como escudo. La barrera lingüística convertida en patente de corso para soltar lo que no se atrevería a decir si la otra persona lo entendiera. Eso, en directo, con cámara y con audiencia.

Cuando la joven se acercó a un hombre que pasaba por allí buscando alejarse de ellos, Alonso se refirió a ese hombre con un insulto racista, según lo que documentan Mundo Deportivo y El HuffPost. Y siguió con comentarios racistas en directo después de que la pareja se marchara.

El plot twist que nadie esperaba: primero fue héroe

Aquí viene la parte que de verdad importa, y que convierte esto en algo más que una funa de manual.

Los primeros clips que se viralizaron en X no mostraban eso. Presentaban a los dos españoles como salvadores que rescataban a una japonesa de un supuesto proxeneta nigeriano. Esa lectura, que mezclaba el relato del rescate con el racismo más descarado, fue la que corrió primero. La que más retuits acumuló. La que más gente compartió antes de haber visto ni treinta segundos del directo completo.

Bro, el mismo vídeo. Dos narrativas opuestas. Y el filtro no fue la ética ni el criterio: fue cuántos segundos había visto cada persona antes de darle a compartir.

Solo después, cuando usuarios que sí habían visto el directo desde el principio aportaron contexto, y las notas de la comunidad de X marcaron la versión del proxeneta como engañosa, se dio la vuelta al relato completo: la joven se acercó a ese hombre precisamente porque llevaba minutos siendo seguida y quería alejarse de los dos españoles.

Cronología del viral

  1. Noche del 20/08: Alonso emite el directo de madrugada en Japón.
  2. Primeras horas del 21/08: Clips recortados circulan en X presentando a los españoles como «salvadores». Versión racista del proxeneta nigeriano.
  3. Mañana del 21/08: Usuarios con el directo completo aportan contexto. El relato se invierte.
  4. A lo largo del 21/08: Las notas de la comunidad de X señalan la versión inicial como engañosa. Mundo Deportivo, El HuffPost, El Correo y MARCA cubren el caso.
  5. Respuesta de Alonso: El creador emite un directo revisando las imágenes públicamente y defiende que las críticas parten de fragmentos sacados de contexto.

Quién es quién en este culebrón

Persona Rol en el asunto Plataforma
Alberto Alonso (Aruberuto Makoto) Streamer protagonista del directo YouTube
Mario Pascual (@tuotakoo) Creador que reconstruyó el directo completo y lo criticó públicamente Instagram
Notas de la comunidad de X Etiquetaron la versión del «proxeneta» como engañosa X
Joven japonesa y hombre que la ayudó Víctimas del encuadre. No son personajes: son personas Sin plataforma

Fue el creador Mario Pascual (@tuotakoo) uno de los que puso el vídeo en su sitio, publicando en Instagram una crítica directa al comportamiento de los dos implicados en el directo:

«Estos dos payasos llevan más de cinco minutos grabándola y riéndose de ella mientras está en un estado que no es del todo correcto.»

Mientras tanto, El HuffPost titulaba el 21 de agosto «La caída de los influencers cruza el mundo» y detallaba que en el directo se oye a Alonso insistir a su cámara: «graba, graba, sigue grabando». Tres palabras que resumen bastante bien la lógica de todo esto.

No es la primera vez, y eso también importa

Mundo Deportivo recuerda que esta no es la primera controversia del creador. Alonso ya había recibido críticas con anterioridad por acosar a mujeres en espacios públicos, y su actividad en plataformas de streaming había sido objeto de denuncias y bloqueos previos.

Hay un debate de fondo que este caso activa sin necesidad de forzarlo: el de los creadores extranjeros que usan las calles de Japón y a sus habitantes como decorado, grabando a desconocidos que no han dado su consentimiento para aparecer en ningún contenido. Y la pregunta de qué responsabilidad tienen las plataformas en todo esto sigue sin respuesta clara.

Lo que sí tiene respuesta es por qué esto escala tanto: porque el contenido IRL emitido de madrugada en otro país, sin moderación en tiempo real, es terreno abonado para que pase exactamente lo que pasó el 20 de agosto.

Lo dejo por aquí: dos indignaciones y ninguna con toda la información

El mecanismo que hoy funa a Alberto Alonso (Aruberuto Makoto) es el mismo que ayer lo coronó como héroe. La ceja arqueada va dirigida, claro, al streamer y a lo que hizo en ese directo. Pero también, con toda la intención, a los miles de personas que retuitearon la versión del proxeneta sin haber visto más que quince segundos, y que después retuitearon la versión contraria con idéntica certeza.

Dos indignaciones seguidas. El mismo vídeo. Cero información completa delante en ninguno de los dos momentos. Eso no es un problema de un streamer con mal criterio: es el estado actual de cómo funciona la indignación en internet, y Aruberuto Makoto ha tenido la mala suerte, o la desfachatez suficiente, de ser el caso del día.

Alonso sostiene que las críticas parten de fragmentos sacados de contexto. El contexto completo, sin embargo, tampoco le ayuda demasiado. Lo dejo por aquí.

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Carla Moreno
Escrito por Carla Moreno

Carla Moreno firma la crónica social de Viraland. Cuenta el salseo de famosos e influencers con criterio y sarcasmo elegante: contexto, quién es quién y su lectura afilada, siempre con respeto a las personas y cero bulos. Cotilleo con clase, del que se comenta en el grupo de amigas.

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