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Ibai cambia la sartén por bronce, pero el trato sigue igual

Carla Moreno
5 min 18

El 2 de septiembre de 2026, Ibai publicó un vídeo en su canal presentando el nuevo trofeo del Mundial de Comidas 2026: una estatuilla de bronce con un globo terráqueo coronado por un gorro de chef, utensilios de cocina y la inscripción Mundial de Comidas 2026 en la base. Precio declarado: 4.000 euros. Lo que no mencionó con tanto énfasis es que lo que mostró era un render. El trofeo físico todavía no existe.

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La sartén era una chapuza. Él mismo lo dijo.

Al menos hay que reconocerle la honestidad. Ibai admitió sin rodeos que el premio de la edición anterior, la famosa sartén de oro del Mundial de Desayunos, fue una improvisación de última hora.

«No le dimos mucha importancia. No sabíamos qué hacer, lo improvisamos.»

Esa sartén fue el trofeo que Perú recibió por ganar con 12,8 millones de votos con el pan con chicharrón, en una final contra Venezuela que se decidió por 200.000 votos de diferencia. Un margen ajustadísimo: 12,8 millones frente a los 12,6 de la arepa reina pepiada venezolana.

La respuesta de Ibai a las críticas fue anunciar que enviará una réplica del nuevo trofeo a Perú. Con un matiz que merece ceja arqueada:

«Como campeones del Mundial de Desayunos, os enviaré este mismo trofeo. No sé a quién y no sé cómo, pero pensaremos algo.»

El trofeo que no existe físicamente, prometido a un destinatario que no está decidido, entregado por un método que tampoco está definido. Brutal la jugada, la verdad.

Las cifras que hay que mirar antes de aplaudir

El problema del debate sobre el trofeo es que distrae de los números que de verdad pesan. Vamos por partes:

Los números verificados son estos: 12,8 millones de votos para el pan con chicharrón en la final del Mundial de Desayunos, 2,9 millones frente a los 1,8 de Honduras en los octavos de este Mundial de Comidas, una sartén improvisada como premio en la primera edición y una estatuilla de bronce de 4.000 euros en la segunda: todavía un render, todavía sin destinatario.

Perú ya está en cuartos de final del Mundial de Comidas contra Guatemala, con el ceviche como representante. Y el torneo sigue generando decenas de millones de votos ronda tras ronda, todo fluyendo hacia las métricas y el alcance del canal de Ibai.

Lo que baja al país ganador, de momento, es un objeto simbólico sin fecha ni dirección de envío.

El salseo con criterio: qué dijo la gente en Perú

El 27 de agosto Ibai ya había reconocido públicamente que «muchos peruanos están enfadados». El anuncio del nuevo trofeo el 2 de septiembre no calmó del todo las aguas. Infobae Perú recogió ese mismo día comentarios anónimos de usuarios que merece la pena leer sin filtros:

  • «Sigue siendo una copa vacía, no significa nada.»
  • «El único beneficiado es él.»
  • «Queremos ayuda, no sonseras.»

No son desagradecidos. Son una lectura bastante afilada del intercambio: el país aporta la movilización, y recibe bronce. Un bronce que, por ahora, ni siquiera existe en físico.

El patrón que se repite

Ibai ha corregido lo único que era fácil de corregir: el presupuesto del premio. La sartén improvisada sube a una estatuilla de 4.000 euros. Todo lo demás sigue igual: el trofeo es un render, no hay destinatario, no hay fecha, y el propio autor admite que no sabe cómo ni a quién entregarlo. Eso es exactamente el mismo error de la sartén, solo más caro y mejor fotografiado.

El formato, por su parte, funciona como una máquina de tráfico latinoamericano sin parangón. 2,9 millones de votos solo en el cruce de octavos entre Perú y Honduras, y una cobertura que se repite en medios de media Latinoamérica ronda tras ronda. Todo ese movimiento termina en el canal de Ibai.

Que conste en acta: nadie está obligado a votar

Aquí no hay ningún villano de culebrón. Ibai no cobra por votar. El juego es gratis. Nadie engañó a nadie sobre las reglas.

Pero un evento que mueve esas cifras podría dejar algo más tangible que bronce en el país que lo gana. Una colaboración con creadores locales, visibilidad real para la gastronomía peruana más allá del hype del torneo, o simplemente saber quién recibe el trofeo antes de anunciarlo en público. Cosas en plan básicas.

Visitar el país ganador también está sobre la mesa, según Ibai, aunque sin fecha ni detalle. Lo dejo por aquí, que cada uno saque sus propias conclusiones sobre cuánto pesa una promesa que no sabe todavía ni su propio destinatario.

Veredicto: el trofeo mejoró, la pregunta no

El drama no es la estatuilla. El drama es que un torneo capaz de mover 12,8 millones de votos por un desayuno llegue a su entrega de premios sin saber a quién ni cómo. Eso no es un fallo de presupuesto, es un fallo de planificación que se repite.

Perú sigue en el Mundial de Comidas, en cuartos de final, aportando millones de votos más. El trofeo del anterior torneo sigue siendo un render. Y la pregunta que lanzaron los comentarios peruanos el 2 de septiembre sigue en el aire: ¿qué queda en el país cuando el hype se va?

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Carla Moreno
Escrito por Carla Moreno

Carla Moreno firma la crónica social de Viraland. Cuenta el salseo de famosos e influencers con criterio y sarcasmo elegante: contexto, quién es quién y su lectura afilada, siempre con respeto a las personas y cero bulos. Cotilleo con clase, del que se comenta en el grupo de amigas.

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