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Tomás Mazza contó lo que nadie del cartel cuenta: el día después del combate

Carla Moreno
6 min 13

Tomás Mazza publicó un vídeo en su canal de YouTube y dijo en voz alta lo que el boxeo de creadores lleva años dejando fuera de los carteles: lo que pasa cuando el espectáculo termina, el cuerpo se desinfla y las cámaras se van. No es un escándalo de dopaje. Es algo bastante más incómodo que eso.

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El físico como producto, el vacío como precio

El boxeo de creadores vende una narrativa muy concreta: tres meses de preparación, el antes y el después, el cuerpo como contenido. La Velada del Año 5 (julio de 2025, Sevilla) y Párense de Manos III (20 de diciembre de 2025, estadio Tomás Adolfo Ducó, Buenos Aires) son dos de los eventos más grandes del formato. Mazza estuvo en los dos, con derrota en los dos: ante byViruZz por decisión unánime en La Velada, y ante Gero Arias por fallo dividido en Párense de Manos.

Lo que ningún cartel anuncia es la noche siguiente, cuando el creador vuelve solo a casa con el físico que durante meses era su trabajo. Mazza lo llama por su nombre:

«Después de La Velada caí en una depresión muy fuerte porque no sabía qué de mi vida.»

Mazza no recurrió a los esteroides para preparar sus combates en La Velada del Año ni en Párense de Manos. Ese matiz importa, y mucho. La recaída llegó después, cuando el influencer reconoció que, tras perder buena parte de su físico, comenzó a sentir una enorme presión por recuperar rápidamente la imagen que tenía antes.

Mazza explicó que, en ese contexto, recibió varias propuestas para volver a competir y terminó aceptando un enfrentamiento que, según reconoce ahora, no estaba preparado para afrontar: «Me insistieron mucho en pelear contra Gero y acepté sin tener que pelear, y eso fue un error.»

La dependencia que no sale en el cartel

La secuencia que describe Mazza es la que nadie del ecosistema fitness de creadores había contado entera hasta ahora. Un combate, una derrota, el físico que se va, la presión de recuperarlo, y una salida rápida que se convierte en trampa.

«Una vez que tomas esteroides, después no puedes ni comer ni entrenar sin tomarlos, porque sientes que te falta algo.»

El streamer también ha querido hacer varios avisos en torno a la salud mental, la desinformación en internet y la dura dependencia psicológica que provocan este tipo de sustancias. No es un aviso genérico: él mismo vivió esa dependencia después del combate contra Gero. Ese choque marcó el punto de inflexión negativo y fue en ese contexto de fragilidad cuando tomó la determinación de reiniciar el ciclo hormonal.

Lo que describe no es debilidad puntual. Con millones de seguidores y una carrera consolidada como referente fitness, Mazza utilizó sus plataformas para exponer, sin rodeos, las dificultades cotidianas que enfrenta. El 28 de agosto de 2026 ya había hablado públicamente de su depresión, ansiedad y TOC en Infobae, relatando que «hace mucho tiempo que vengo pasando por una depresión, me cuesta salir de mi cama, me cuesta encontrarle el color a las cosas.» El vídeo sobre los esteroides llega días después, como segundo capítulo de un testimonio que Mazza decidió no partir en dos.

El silencio que le pidieron y por qué eso es lo más revelador

Aquí está el plot twist que de verdad debería hacernos arquear una ceja. Mazza quería contarlo desde el principio. Su entorno le dijo que no.

«Yo quería contarlo; quería hacer un vídeo contando todo, el proceso, cómo me sentía, pero todo mi entorno me dijo que no lo hiciera.»

El argumento que le dieron:

«Iba a influir a mucha gente y capaz había una epidemia en Argentina, quizás en Latinoamérica.»

Ah. Entonces su influencia sí mueve conductas reales, tanto como para provocar una epidemia. Interesante. Porque esa misma influencia se factura sin problemas cuando vende rutinas, suplementos y entradas a eventos. Solo se vuelve peligrosa cuando toca advertir. Ese doble rasero es el detalle más incómodo de todo el asunto, y Mazza lo deja caer sin necesitar subrayarlo.

Al final decidió contarlo de todas formas. Con esta declaración:

«Soy totalmente responsable y acepto las consecuencias de todo.»

Lo que el formato no cubre (y debería)

El boxeo de creadores pone recursos encima de la mesa mientras dura la preparación. Preparadores, médicos, fisios, todo el equipo hasta la noche del combate. El problema es lo que viene después, cuando el creador vuelve a su casa con el físico desinflándose en directo delante de millones de personas que le conocieron musculado.

¿Qué queda una vez que acaba el evento?

  • El cuerpo construido en meses para un espectáculo empieza a cambiar de forma visible.
  • La audiencia que siguió la transformación sigue ahí, mirando.
  • El equipo que acompañó la preparación ya no tiene contrato activo.
  • La siguiente propuesta de combate llega antes de que el anterior haya procesado la derrota.
  • El creador toma decisiones sobre su cuerpo solo, con la cámara encendida.

El ascenso de Mazza comenzó a través de TikTok y YouTube, donde sus rutinas intensas, su lenguaje franco y su sentido del humor lo posicionaron rápidamente como uno de los influencers más consultados en temas de entrenamiento físico. Es decir: su cuerpo era el producto. Y cuando ese producto se transforma en algo que no cuadra con la imagen que la audiencia compró, la presión no viene de un jefe, viene de millones de personas que no saben que están ejerciéndola.

Lo dejo por aquí: la pregunta que nadie del cartel hace

Mazza es la primera persona del cartel que cuenta esta fase entera, sin omitir la parte incómoda ni la que le hace quedar peor. Based, literalmente, porque es bastante más difícil de hacer que cualquier combate.

Pero la pregunta que sigue sin respuesta no es la de Mazza, es la del formato: si el cuerpo forma parte del espectáculo, si la transformación física se vende como contenido y si la influencia de estos creadores mueve conductas reales (tan reales que su propio entorno temía una epidemia), ¿de quién es la responsabilidad de lo que ese cuerpo cuesta?

Que Mazza haya tenido que responderla solo, en un vídeo de YouTube, meses después de que todo el mundo cobrase, lo dejo por aquí.

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Carla Moreno
Escrito por Carla Moreno

Carla Moreno firma la crónica social de Viraland. Cuenta el salseo de famosos e influencers con criterio y sarcasmo elegante: contexto, quién es quién y su lectura afilada, siempre con respeto a las personas y cero bulos. Cotilleo con clase, del que se comenta en el grupo de amigas.

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