Hay ironías que la vida te sirve solas, sin necesidad de buscarlas. El 27 de agosto de 2026, el Ayuntamiento de Granadilla de Abona (Tenerife) anunció con nota de prensa y todo el orgullo del mundo que había contratado a Miguel Assal, tiktoker con 3,7 millones de seguidores, para impartir una charla de prevención y autoprotección ciudadana. El consistorio lo presentó como «uno de los divulgadores más reconocidos a nivel nacional en materia de primeros auxilios, emergencias, autoprotección y seguridad». La ceja arqueada llegó sola al día siguiente, cuando internet recordó lo que Assal había contado, entre risas, catorce meses antes.
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Lo que Assal contó en el podcast y nadie olvidó
En junio de 2025, Assal se sentó en The Wild Project de Jordi Wild y rememoró sus ocho años como socorrista en las playas de La Manga (Murcia). Lo que salió de esa conversación no era exactamente un manual de buenas prácticas.
«Con mi compañero Mariano, lo que muchas veces hacíamos es que teníamos una corriente y no la balizamos y buscábamos que entrasen las chicas… eras el héroe.»
Según su propio relato, alteraba intencionadamente la señalización del puesto para dejar pasar a mujeres que consideraba atractivas hacia una corriente peligrosa sin balizar, apartando activamente a los niños para que no se metieran, y luego intervenía en el rescate. La jugada, en sus palabras, era quedar «como el héroe».
Jordi Wild reaccionó con un «¡qué cabrones!» entre carcajadas. El clip corrió por redes y el escándalo fue inmediato, con respuestas que iban desde la indignación hasta peticiones de consecuencias legales.
Quién respondió y quién no
La polémica de junio de 2025 tuvo voces muy concretas. No fue ruido de fondo.
- Mónica García, ministra de Sanidad, escribió en redes: «No reírle las barbaridades a quien pone en riesgo la vida de las mujeres para ligar es un ejemplo muy sencillo», apuntando directamente a la actitud de Wild.
- La cuenta Olympe Abogados exigió consecuencias legales inmediatas, calificando el relato de negligencia profesional y abuso de poder.
- Miguel Assal no desapareció de las redes ni cerró el perfil. Siguió publicando contenido de primeros auxilios.
- El escándalo caducó, como caducan casi todos, y el algoritmo siguió empujando sus vídeos.
Catorce meses después, un ayuntamiento lo ficha precisamente para hablar de autoprotección. El culebrón, completo.
El filtro que nadie activó
La charla está programada para el 31 de octubre de 2026 en el auditorio del SIEC de San Isidro. Gratuita, con aforo limitado y solo para empadronados en el municipio. Las inscripciones abren el 21 de septiembre y cierran el 16 de octubre.
El Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Emergencias y Protección Civil, no ha emitido ningún pronunciamiento sobre las declaraciones de Assal en el podcast. La charla sigue en pie.
| Hito | Fecha | Resultado |
|---|---|---|
| Confesión en The Wild Project | Junio 2025 | Escándalo en redes, críticas de la ministra de Sanidad |
| Reacción de Olympe Abogados | Junio 2025 | Petición pública de consecuencias legales |
| El escándalo se disuelve | Verano 2025 | Assal continúa activo, sin consecuencias visibles |
| Ayuntamiento de Granadilla lo contrata | 27 agosto 2026 | Nota de prensa celebrando el fichaje |
| Charla de autoprotección | 31 octubre 2026 | Sin cancelar a fecha de publicación |
Lo que demuestra esta cronología no es que Assal sea un personaje sin escrúpulos que se salió con la suya, aunque el salseo invita a ir por ahí. Lo que demuestra es algo más interesante y más incómodo: el filtro que falló no es el suyo, es el de quien contrata.
Buscar a un creador en TikTok, ver 3,7 millones de seguidores y leer «primeros auxilios y emergencias» en la bio equivale, al parecer, a acreditación suficiente para una institución pública. El número de seguidores se trata como credencial. Y eso, bro, es un problema que va mucho más allá de este caso concreto.
El mercado de las charlas y la memoria corta del algoritmo
Hay toda una industria montada alrededor de los creadores de contenido que «divulgan»: ayuntamientos, empresas, colegios y festivales que pagan por tener a alguien con alcance en el cartel. El criterio casi siempre es el mismo: seguidores, viralidad, reconocimiento de marca.
El problema es que el escándalo en internet funciona como una pausa, no como un punto final. La controversia de Assal generó titulares, reacciones de cargos públicos y peticiones legales, y aun así no produjo ningún mecanismo que le impidiera seguir operando como divulgador de referencia. Catorce meses después, una administración pública lo ficha sin mencionar aquello en ningún momento.
No es un fenómeno exclusivo de Assal. Es la lógica del mercado de creadores aplicada a contextos donde debería haber algo más que un número de seguidores como aval. El alcance no prescribe. La memoria institucional, en cambio, parece que sí.
Lo dejo por aquí
Que un tiktoker de primeros auxilios confesara en un podcast haber saboteado la señalización de seguridad para rescatar a mujeres que le parecían atractivas es, en sí mismo, un dato gravísimo. Que catorce meses después una administración pública lo presente como «referente nacional en autoprotección» sin pestañear merece, como mínimo, una ceja bien alta.
El Ayuntamiento de Granadilla de Abona tiene hasta el 31 de octubre para pronunciarse, cancelar o explicar el criterio de selección. Hasta entonces, la charla sigue programada. Y Miguel Assal, literal, va a enseñar autoprotección. Lo dejo por aquí.



