RoRo lleva diez días sin respirar. Primero el tuit contra Perú, luego el casco en La Velada del Año VI, y ahora una creadora ecuatoriana llamada Galita Ari que publica un vídeo acusándola de haberle copiado el formato entero. El vídeo ya supera los diez millones de reproducciones. El culebrón está servido.
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Qué acusa Galita Ari exactamente
La controversia comenzó cuando la tiktoker ecuatoriana acusó a RoRo de copiar la voz pausada, el uso de lentes, el estilo de edición y la narrativa de cocinar para su hermano, elementos que ella usaba desde 2018. Ocho años de contenido que, según su versión, alguien habría tomado prestado sin mencionar la fuente.
Galitaari detalló que desde 2018 ella generaba ese contenido y que, a diferencia de RoRo, no lo hacía actuado: «No era un personaje, no era una estrategia, no era una fórmula, simplemente era yo». Ahí está el quid de toda la historia, bro.
La prueba principal que presenta es un vídeo fechado el 17 de enero de 2022 cocinando pasta para su hermano, con una estructura narrativa que suena muy familiar para quien conozca el formato de RoRo. La sudamericana expuso que grabó esa receta utilizando la frase «Hoy le pregunté a mi hermano lo que le apetecía comer», una estructura idéntica al famoso latiguillo «A Pablo le apetecía…» que después catapultó a la española.
La segunda acusación: la que sí tiene dientes
El plagio de formato es discutible. La otra acusación es más seria y hay que leerla con cuidado, porque por ahora son afirmaciones de parte sin verificación independiente.
La relación entre ambas se originó tras el contacto de Galita Ari con la pareja de RoRo mediante una aplicación de citas, antes de que fueran pareja. A partir de ese momento, según reportó La Razón, la creadora ecuatoriana recibió mensajes ofensivos y comentarios discriminatorios desde perfiles vinculados a la influencer española.
A mediados de junio de 2024, la cuenta principal de Galita Ari en TikTok resultó suspendida definitivamente por denuncias administrativas de suplantación de identidad. Según El Universal, la creadora asoció esta baja con la acumulación de reportes durante el crecimiento mediático de RoRo en las plataformas.
Al desaparecer ese perfil, también dejaron de estar disponibles varios de los vídeos que Galita Ari considera fundamentales para demostrar que su estilo era anterior. Plot twist incómodo: las pruebas que más pesan han desaparecido de la plataforma.
«Me dice que no conoce a esta chica de nada, que no había visto su contenido. De hecho, Roro me dice que el contenido me inspiré en Lara Smith para hacerlo.»
, Javi Hoyos, periodista, transmitiendo la versión de RoRo
Lo que dicen los hechos y lo que dice la ley
Antes de elegir bando, conviene saber qué está acreditado y qué no. Lo que sabemos con certeza:
- 5 de agosto de 2026: Galita Ari publica el vídeo acusatorio en TikTok.
- Más de 10 millones de reproducciones en pocas horas, con medios de Ecuador, México y España cubriéndolo.
- 17 de enero de 2022: fecha del vídeo de pasta que Galita Ari aporta como prueba de anterioridad.
- El boom de RoRo llegó en julio-agosto de 2024, dos años y medio después de ese vídeo.
- RoRo niega conocer a Galita Ari y atribuye su formato a la creadora anglosajona Lara Smith.
- El creador Javi Oliveira publicó que las capturas que sostienen la acusación están falsificadas, aunque ninguna captura del caso ha sido verificada de forma independiente.
Y aquí viene la parte que nadie quiere escuchar sobre el plagio de formato:
| Elemento | ¿Protegido legalmente? | Por qué |
|---|---|---|
| Voz suave y pausada | No | Es un estilo, no una obra |
| Gafas redondas + delantal | No | Estética, no autoría |
| Edición minimalista | No | Tendencia de formato global |
| Narrativa «cocinando para X» | No (en abstracto) | Solo protege el vídeo concreto, no la idea |
| Vídeos específicos de Galita Ari | Sí | Son obras audiovisuales registrables |
| Acoso digital coordinado | Depende | Requiere prueba de coordinación real |
Las plataformas protegen obras registradas, como música, imágenes o vídeos, pero no las ideas ni los formatos. Acreditar un plagio exige comparar guion, estructura, dirección visual, edición e iluminación. Dicho de otra manera: un plano cenital y una voz susurrada no se registran en ninguna oficina de patentes. La acusación de plagio, en términos legales, tiene poco recorrido.
El contexto que lo cambia todo
La controversia surgió días después de la sexta edición de La Velada del Año, evento tras el cual RoRo ya enfrentaba una ola de comentarios por su combate contra Samy Rivers. Y eso sin contar el tuit contra Perú, por el que RoRo pidió disculpas el 3 de agosto, diez días antes de que Galita Ari publicara su vídeo.
Aquí está la lectura que nadie está haciendo en voz alta: RoRo está perdiendo esta discusión aunque los argumentos legales no la condenen. El motivo no está en las pruebas presentadas. Está en el estado de la audiencia.
Después de la funa por el tuit de Perú, del ruido con el casco en La Velada del Año VI y de semanas de controversia acumulada, su público ya llega a este nuevo capítulo con el beneficio de la duda agotado. Cada nueva acusación aterriza sobre terreno ya removido. Eso es lo que de verdad cuesta una funa, y es lo que los medios no están calculando mientras reportan el plagio como si fuera un hecho aislado.
El caso se quedó donde suelen quedarse estos pleitos: cada bando con su carpeta de pantallazos y ningún tercero capaz de abrirlas. Pero el tribunal de internet no espera a los peritos.
El veredicto de Viraland, con ceja arqueada
El formato no es de nadie. Lara Smith, Galita Ari o cualquier otra creadora que cocinara susurrando antes de que RoRo existiera, ninguna puede reclamar la patente de «voz suave más receta más historia emotiva». Eso está claro.
Lo que también está claro es que ganar el argumento legal no es lo mismo que ganar el relato. RoRo ha acumulado en diez días tres frentes distintos, y el tercero le llega con toda la credibilidad ya desgastada. La parte del acoso digital que denuncia Galita Ari son afirmaciones sin verificar, y hay que decirlo, pero en internet verificar no siempre es el prerequisito para que algo se instale como verdad.
Lo dejo por aquí: si RoRo quiere salir de este bache, el camino no pasa por el derecho de propiedad intelectual. Pasa por hablar ella misma, en su propia voz, con la misma calma con la que cocina. Porque hasta ahora todo lo que hemos escuchado de su parte ha llegado a través de un periodista. Y eso, en el tribunal del scroll, no puntúa.



