
Spreen no rompió un récord mundial para el chiste. Lo rompió para vender alfajores. Y nadie lo vio venir porque era literal demasiado obvio.
El sábado 5 de septiembre de 2026, en la Plaza de las Naciones Unidas de Recoleta, frente a la Floralis Genérica, Iván «Spreen» Buhajeruk recibió en mano el certificado oficial de Guinness World Records por haber elaborado el alfajor más grande del mundo. La pieza pesó exactamente 3.162 kilos y un juez oficial supervisó el pesaje allí mismo, delante de una multitud.
El evento fue el Cafecito BA, un festival de cultura cafetera organizado por el Gobierno de la Ciudad, con más de veinte expositores, música en vivo, cine al aire libre y talleres. El contexto más inofensivo del mundo. Y en ese contexto, Spreen metió el anuncio de marca del año sin que nadie firmara un solo peso de publicidad.
La marca anterior pertenecía a Uruguay. Alfajores de las Sierras de Minas, de la ciudad de Minas, había elaborado un alfajor de 464 kilos en diciembre de 2010. Resistió casi dieciséis años. El alfajor de Spreen lo multiplicó por casi siete de un plumazo.
Casi dieciséis años de récord uruguayo, borrados en una mañana de sábado. La proporción es tan brutal que ni parece real.
Aquí viene el salseo: el alfajor que Spreen usó para romper el récord no era un alfajor cualquiera. Era GIGA, la marca de alfajores que él mismo cofundó junto al empresario Nicolás Esmede.
GIGA había superado ya los 2,5 millones de unidades vendidas en menos de tres meses desde su lanzamiento, creciendo a partir de la comunidad digital de Spreen y transformando ese impacto en una estructura comercial con presencia en distintos puntos del país. El récord no llega en el inicio de la marca, llega cuando GIGA ya corre sola y necesita el empujón para saltar a otra escala.
El siguiente objetivo de GIGA es la internacionalización, trabajando en los detalles para concretar sus primeras operaciones de exportación, un paso que busca aprovechar el alcance internacional de la comunidad de Spreen. El Guinness, en ese contexto, no es un capricho: es el pasaporte.
La etiqueta «Récord Guinness» hace lo que ningún directo puede hacer: convierte una acción de marca en noticia de interés general, y los medios que nunca cubren un stream publicaron todos la misma foto el mismo día sin que nadie les pagara por ello. Eso tiene un nombre en marketing: coste de adquisición cero.
MrBeast lleva años demostrando que el espectáculo físico funciona como anuncio. Fabrica el show y luego vende el producto por separado. Spreen fue un paso más allá: hizo que el producto fuera el espectáculo. No hubo separación entre el anuncio y la experiencia, eran la misma cosa.
"El plot twist que los medios generalistas se tragaron sin masticar Aquí viene el salseo: el alfajor que Spreen usó para romper el récord no era un alfajor cualquiera."
Spreen no rompió un récord mundial para el chiste. Lo rompió para vender alfajores. Y nadie lo vio venir porque era literal demasiado obvio.
La marca anterior pertenecía a Uruguay. Alfajores de las Sierras de Minas, de la ciudad de Minas, había elaborado un alfajor de 464 kilos en diciembre de 2010. Resistió casi dieciséis años. El alfajor de Spreen lo multiplicó por casi siete …
Casi dieciséis años de récord uruguayo, borrados en una mañana de sábado. La proporción es tan brutal que ni parece real.
Aquí viene el salseo: el alfajor que Spreen usó para romper el récord no era un alfajor cualquiera. Era GIGA, la marca de alfajores que él mismo cofundó junto al empresario Nicolás Esmede.
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