
Un clip de madrugada en las calles de Japón. Dos españoles con cámara. Una joven. Y un mecanismo viral que primero fabricó héroes y luego los destruyó, con el mismo vídeo y sin que casi nadie lo hubiera visto entero. Así arranca el culebrón de la semana en la comunidad de creadores.
En la noche del 20 al 21 de agosto de 2026, el streamer Alberto Alonso, conocido como Aruberuto Makoto, emitía en directo desde alguna calle de Japón junto a su cámara. Según recoge Mundo Deportivo, los dos siguieron durante más de cinco minutos a una joven japonesa que, según el propio Alonso, estaba muy afectada por el alcohol, mientras hacían comentarios de contenido sexual sobre ella en castellano, un idioma que ella no entendía.
El idioma como escudo. La barrera lingüística convertida en patente de corso para soltar lo que no se atrevería a decir si la otra persona lo entendiera. Eso, en directo, con cámara y con audiencia.
Cuando la joven se acercó a un hombre que pasaba por allí buscando alejarse de ellos, Alonso se refirió a ese hombre con un insulto racista, según lo que documentan Mundo Deportivo y El HuffPost. Y siguió con comentarios racistas en directo después de que la pareja se marchara.
Aquí viene la parte que de verdad importa, y que convierte esto en algo más que una funa de manual.
Los primeros clips que se viralizaron en X no mostraban eso. Presentaban a los dos españoles como salvadores que rescataban a una japonesa de un supuesto proxeneta nigeriano. Esa lectura, que mezclaba el relato del rescate con el racismo más descarado, fue la que corrió primero. La que más retuits acumuló. La que más gente compartió antes de haber visto ni treinta segundos del directo completo.
Bro, el mismo vídeo. Dos narrativas opuestas. Y el filtro no fue la ética ni el criterio: fue cuántos segundos había visto cada persona antes de darle a compartir.
Solo después, cuando usuarios que sí habían visto el directo desde el principio aportaron contexto, y las notas de la comunidad de X marcaron la versión del proxeneta como engañosa, se dio la vuelta al relato completo: la joven se acercó a ese hombre precisamente porque llevaba minutos siendo seguida y quería alejarse de los dos españoles.
Fue el creador Mario Pascual (@tuotakoo) uno de los que puso el vídeo en su sitio, publicando en Instagram una crítica directa al comportamiento de los dos implicados en el directo:
«Estos dos payasos llevan más de cinco minutos grabándola y riéndose de ella mientras está en un estado que no es del todo correcto.»
"Cuando la joven se acercó a un hombre que pasaba por allí buscando alejarse de ellos, Alonso se refirió a ese hombre con un insulto racista, según lo que documentan Mundo Deportivo y El HuffPost."
Un clip de madrugada en las calles de Japón. Dos españoles con cámara. Una joven. Y un mecanismo viral que primero fabricó héroes y luego los destruyó, con el mismo vídeo y sin que casi nadie lo hubiera visto entero. Así arranca el culebrón de la…
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Aquí viene la parte que de verdad importa, y que convierte esto en algo más que una funa de manual.
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