
Una semana después del 25 de julio de 2026 en La Cartuja de Sevilla, la victoria de Roro sobre Samy Rivers sigue sin cerrarse del todo. No porque el marcador sea dudoso. Sino porque el sistema que tendría que haberlo blindado estaba, en plan, improvisando sobre la marcha.
Para ponerse en contexto rápido, aquí va la cronología del drama:
Samy Rivers lleva la voz cantante de las quejas, y no sin razón en lo principal. A través de un directo en Twitch, explicó que fue informada sobre los cambios relacionados con el casco de su rival apenas unos días antes del evento. Su argumento central: sin el casco de prueba disponible, no lo podían prestar porque lo iban a modificar y lo tenían en el pesaje, iba a llegar el día de la pelea. Sin entrenamiento con ese equipo, sin adaptación posible. Legítimo.
Pero entonces su propio equipo mete la pata con lo del pesaje. Los integrantes que acompañaron a Samy Rivers en La Velada del Año VI hicieron creer que Roro debía pesar máximo 48 kg en su segunda parada sobre la báscula, lo cual sorprendió a su gente. El contrato fijaba entre 46 y 52 kg para las dos. Punto. No hay más lectura.
Roro, mientras tanto, respondió a la avalancha de críticas con un vídeo en redes. Expresó que el casco que utilizó en su combate sufrió modificaciones respecto al que se mostró en el pesaje, y explicó que el uso de dicho casco no le dio ningún tipo de ventaja competitiva. Además, también explicó que sufrió un golpe en la nariz e incluso mostró imágenes en donde esa parte del rostro se le veía roja. Básicamente: el casco tampoco la salvó de todo.
Y luego está Ibai. El organizador. El que tendría que haber cerrado esto antes de que existiera.
Este es el punto donde el culebrón se convierte en algo más incómodo que salseo. Ibai explicó por primera vez cómo se gestionó internamente el asunto del casco especial y dejó claro que él nunca tuvo conocimiento de esa petición hasta que el problema ya estaba encima de la mesa.
Su versión: la creadora únicamente le habría notificado de manera personal un dolor de espalda, que más tarde se descartó como un problema que pudiera afectar la realización de la pelea. El casco especial, según él, nunca llegó a su mesa.
«No se debería haber presentado a La Velada o lo debería haber hablado con ella… Porque si es un casco especial, vamos a ver qué tipo de casco especial es y vamos a comunicárselo a la otra parte.», Ibai Llanos
Y ahí lanzó la bomba que nadie esperaba: «Yo se lo dije a Rivers, si yo desde un primer momento sé que Roro no puede recibir golpes en la nariz, ¿no creéis que hubiéramos cambiado de rival?»
Una semana después del 25 de julio de 2026 en La Cartuja de Sevilla, la victoria de Roro sobre Samy Rivers sigue sin cerrarse del todo. No porque el marcador sea dudoso. Sino porque el sistema que tendría que haberlo blindado estaba, en plan…
Para ponerse en contexto rápido, aquí va la cronología del drama:
Pero entonces su propio equipo mete la pata con lo del pesaje. Los integrantes que acompañaron a Samy Rivers en La Velada del Año VI hicieron creer que Roro debía pesar máximo 48 kg en su segunda parada sobre la báscula, lo cual sorprendió …
Roro, mientras tanto, respondió a la avalancha de críticas con un vídeo en redes. Expresó que el casco que utilizó en su combate sufrió modificaciones respecto al que se mostró en el pesaje, y explicó que el uso de dicho casco no le dio…
Y luego está Ibai. El organizador. El que tendría que haber cerrado esto antes de que existiera.
"El casco especial, según él, nunca llegó a su mesa."
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