
Un Close Friends de diez personas. Un vídeo de microsegundos. Y de ahí a Marca. El culebrón de la semana protagonizado por Fabiana Sevillano es, en el fondo, un tratado sobre cómo funciona la privacidad en internet: es decir, que no funciona.
Todo arranca en la fiesta de celebración de la Selección española campeona del mundo en Madrid. Sofía Anyway, creadora de contenido y periodista deportiva, publica un vídeo en su lista de Mejores Amigos de Instagram. Un círculo de unas diez personas. Privado, supuestamente.
En ese vídeo, Sofía asegura haber visto a Fabiana Sevillano besándose con Ferran Torres, jugador de la Selección, en un rincón de la discoteca, y que había estado 'roneando toda la noche' con Álex Baena. El detalle que lo rompe todo: reconoce haberlo visto apenas 'un microsegundo'.
Alguien de ese grupo sacó el vídeo fuera del círculo. De ahí saltó a TikTok e Instagram, y de ahí a los medios. Un microsegundo visto en una discoteca, multiplicado por miles de pantallas. Eso es la arquitectura del bulo moderno, bro.
Fabiana llegó a los Forbes con el rumor flotando en el aire. Ante los micros, fue directa y, en plan, bastante más tranquila de lo que nadie esperaba.
«Me hizo muchísima gracia porque dije, qué meme, ¿sabes? Qué meme.»
Explicó que se enteró del asunto porque Javi Hoyos le preguntó directamente, que sí ha coincidido con Ferran Torres en los mismos sitios, pero que no tiene trato con él. Hasta aquí, desmentido limpio y sin drama.
Luego llegó la parte interesante. Lo que de verdad le sentó mal no fue el beso inventado con Ferran, sino que su conversación con Álex Baena, amigo suyo, se leyera como algo más:
«Parece que no puedes tener un colega.»
Esa frase es el núcleo de todo. El doble rasero que cae sobre la mujer del vídeo, no sobre los futbolistas, de los que no consta ninguna declaración pública al respecto.
"El detalle que lo rompe todo: reconoce haberlo visto apenas 'un microsegundo'."
Un Close Friends de diez personas. Un vídeo de microsegundos. Y de ahí a Marca. El culebrón de la semana protagonizado por Fabiana Sevillano es, en el fondo, un tratado sobre cómo funciona la privacidad en internet: es decir, que no funciona.
Alguien de ese grupo sacó el vídeo fuera del círculo. De ahí saltó a TikTok e Instagram, y de ahí a los medios. Un microsegundo visto en una discoteca, multiplicado por miles de pantallas. Eso es la arquitectura del bulo moderno, bro.
Fabiana llegó a los Forbes con el rumor flotando en el aire. Ante los micros, fue directa y, en plan, bastante más tranquila de lo que nadie esperaba.
«Me hizo muchísima gracia porque dije, qué meme, ¿sabes? Qué meme.»
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